Cómo pueden contribuir las células madre mesenquimales a los objetivos de tratamiento en el autismo
Cuando se administran células madre mesenquimales de la gelatina de Wharton (MSC-GW) a personas con trastorno del espectro autista, estas interactúan con los sistemas neurológico e inmunitario del organismo mediante varios mecanismos biológicos sinérgicos. Este enfoque de múltiples dianas es lo que distingue a la medicina regenerativa para el autismo de las intervenciones farmacológicas de un solo mecanismo:
Modulación de la neuroinflamación y reprogramación de la microglía
La investigación demuestra que muchas personas con TEA tienen una microglía (las células inmunitarias residentes del cerebro) activada de forma crónica, que produce un estado neuroinflamatorio sostenido que perjudica el desarrollo sináptico y la formación de circuitos neuronales. Las MSC liberan potentes mediadores antiinflamatorios, como la interleucina 10 (IL-10), el factor de crecimiento transformante beta (TGF-β), el gen 6 estimulado por el factor de necrosis tumoral (TSG-6) y la prostaglandina E2 (PGE2). Un aspecto fundamental es que las MSC favorecen la polarización de la microglía desde fenotipos proinflamatorios M1 hacia fenotipos neuroprotectores M2, y cambian así el entorno inmunitario del cerebro de destructivo a favorable.
Reequilibrio inmunitario sistémico
La desregulación inmunitaria en el autismo incluye un equilibrio alterado de linfocitos T Th1/Th2, una actividad elevada de las células NK, perfiles aumentados de citocinas proinflamatorias y rasgos autoinmunes dirigidos contra el tejido neural. Las MSC modulan la diferenciación de los linfocitos T, suprimen la citotoxicidad excesiva de las células NK, expanden los linfocitos T reguladores (Treg) y desplazan el entorno inmunitario general de lo autoagresivo hacia lo tolerogénico. Este reequilibrio inmunológico sistémico puede actuar sobre los componentes autoinmunes que contribuyen a la disfunción neurológica y, al mismo tiempo, reducir la señalización inflamatoria periférica que atraviesa la barrera hematoencefálica.
Secreción de factores neurotróficos
Las MSC y sus exosomas secretan una amplia variedad de factores neurotróficos, entre ellos el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), el factor de crecimiento nervioso (NGF), el factor neurotrófico derivado de la línea de células gliales (GDNF), la neurotrofina 3 (NT-3) y el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF). Estas moléculas favorecen la supervivencia neuronal, el crecimiento axonal, la ramificación dendrítica, la sinaptogénesis y la mielinización, y promueven la neuroplasticidad esencial para la adquisición del habla, el desarrollo social y el progreso cognitivo.
Restablecimiento de la integridad de la barrera hematoencefálica
El aumento de la permeabilidad de la barrera hematoencefálica (BHE) en algunas personas con TEA permite que mediadores inflamatorios circulantes, toxinas ambientales y células inmunitarias accedan al sistema nervioso central y amplifiquen la neuroinflamación. Las MSC secretan angiopoyetina 1, factor de crecimiento de hepatocitos (HGF) y proteínas que refuerzan las uniones estrechas, y esto puede ayudar a restablecer la integridad de la BHE y crear un entorno neurológico más protegido para los circuitos cerebrales en desarrollo.
Restablecimiento del eje intestino-cerebro
El eje intestino-cerebro bidireccional, que se comunica a través del nervio vago, del sistema nervioso entérico, de los metabolitos de la microbiota intestinal y de la señalización inmunitaria sistémica, se reconoce cada vez más como un factor crítico en el autismo. Las MSC modulan la inflamación intestinal, refuerzan la integridad de las uniones estrechas del epitelio (frente al «intestino permeable») y pueden influir en la composición de la microbiota intestinal mediante señales inmunológicas. Restablecer la función del eje intestino-cerebro puede mejorar no solo los síntomas digestivos, sino también los efectos neurológicos de la señalización inflamatoria de origen intestinal, que repercute en el estado de ánimo, la conducta, la cognición y el sueño.
Apoyo mitocondrial y antioxidante
Las MSC actúan sobre la disfunción mitocondrial mediante varios mecanismos: la transferencia directa de mitocondrias sanas a las células estresadas a través de nanotubos de túnel, la secreción de enzimas antioxidantes (superóxido dismutasa, catalasa, glutatión peroxidasa) y la liberación de factores que favorecen la biogénesis mitocondrial. Este apoyo puede ayudar a cubrir la elevada demanda de ATP de las neuronas en desarrollo, a reducir el daño de los circuitos neuronales mediado por especies reactivas del oxígeno y a sostener las necesidades bioenergéticas de la síntesis de neurotransmisores. Actúa así sobre un mecanismo biológico de fondo que las terapias convencionales no alcanzan.